Los combatientes

15,90

Cristina Morales
Anagrama

El impetuoso debut en la novela de Cristina Morales va de una juventud rabiosa que flota entre los restos del naufragio; de un grupo de actores teatrales que se convierten en actores políticos y deciden que la realidad solo se puede retratar a través de la ridiculización, y que esta, para ser creíble y eficaz, debe empezar por uno mismo y alcanzar a nuestros maestros literarios.

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Descripción

Quiénes son los combatientes: los que saltan a la comba (como los boxeadores en sus entrenamientos), los integrantes de una compañía de teatro universitario, los jóvenes que en la España del s. XXI sobreviven hartándose de amor ya que no pueden hartarse de pan, en palabras de la socióloga Layla Martínez.

Este es un libro –acaso una novela, acaso una obra de teatro– que cuenta a través de la ficción una historia verdadera, que habla de representación y realidad, de radicalismos impostados y transgresión auténtica, del arte como provocación y de la provocación como arte, y lo hace retando a la lectora (y también al lector) en un juego nada inocente que incorpora, a veces citando y a veces sin citar, textos ajenos.

Cristina Morales debutó como novelista con esta obra –galardonada con el Premio INJUVE 2012– que acota ya con contundencia el camino literario que la ha convertido en una de las voces más innovadoras, radicales y necesarias de la actual narrativa española.

«Por el título este libro pudiera parecer un simple manifiesto generacional, pero en realidad se trata de un libro-bomba. Un libro que pretende estallar en el interior del lector, destrozar todos sus pilares maestros y regalar un estridente grito en la Historia a aquellos que nunca serán recordados» (Kike Hernández, Universo la Maga.com).

«Ha articulado ingeniosamente géneros y tradiciones literarias para ofrecernos este autorretrato» (Fernando Castanedo, El País).

«Una de las voces más potentes de su generación… Una voz propia que se define por su desfachatez, por su carácter crítico, por su no acomodo a ningún género, a ningún estilo y a ninguna tendencia, y, sobre todo, por su dominio del lenguaje» (Anna María Iglesia, Librújula).

«Un texto necesario que, más allá de interpretaciones lingüísticas o metaliterarias, habla con un sentido del humor que no tiene nada de irónico de la juventud, la violencia, el paro, el postfeminismo o la corrección política. Ahí es nada» (Marta Sanz).

 

Afinidades